A todos nos hace gracia leer errores de traducción, en especial cuando nos referimos a menús de restaurantes.

Quién no ha ha podido contener la risa al leer ese “He/She came in a bottle” de un “Vino en botella” o el “Cocaine tail” por una refrescante “Coca cola”. Sí ya sé que parece increíble, pero en su momento alguien consideró que esas traducciones eran correctas y llegó a imprimir sus menús tal cual. Ese gerente decidió utilizar un servicio automático de traducción (que dicho sea de paso es gratuito) en vez de dejarle a un profesional hacer su trabajo. Esos errores nos suelen resultar graciosos y algunos periodistas gastronómicos afincados en nuestro país hasta los encuentran entrañables. No obstante, cada vez más se utilizan profesionales de la traducción gastronómica para estos menesteres, lo cual siempre es una alegría.

Lo que ya no nos hace tanta gracias es ver como en páginas profesionales o gubernamentales se comete el gran error de utilizar un traductor automático. A pesar de que nos resulte cómico leer la carta de un restaurante turístico mal traducida debemos ser conscientes de que sigue siendo un error y no deben utilizarse esos métodos y aún menos en páginas oficiales del Estado.

Ese es el caso de una noticia publicada en la web del Ministerio de Industria que convirtió el nombre de la representante española del Comité Internacional de Pesas y Medidas en un dolor (de cabeza para algunos). Y es que a menudo los servicios de traducción automática no reconocen los nombres propios. Aunque se trabaja para que estos fallos se den cada vez menos, cuando ocurren y los sumamos a alguien con mucha prisa por publicar una noticia y poca revisión nos lleva a estos errores. Así es como Dolores del Campo pasó a llamarse “It is pain of field” en la versión en inglés de la noticia sobre su nombramiento como nuevo miembro del mencionado Comité.

Así lo hizo notar Sonya Dowsett, corresponsal de Reuters en nuestro país. Aunque muchos hayan hecho bromas sobre este, y otros, errores de traducción no deja de ser lamentable que los propios organismos oficiales utilicen servicios automáticos de traducción en vez de profesionales. Ya sea debido a las prisas o al hecho de que dichos servicios sean gratuitos, no vale la pena caer en estos errores que nos ponen en boca de todos por algo negativo.

Cabe destacar que de la misma manera que fueron rápidos al publicar la noticia con el error, también lo fueron para arreglaro tras leer los comentarios en los que tanto se indicaba el error como se bromeaba con él.